domingo, 3 de mayo de 2020

FELIZ DÍA DE LA MADRE

Durante toda mi vida guardaré en mi memoria la romería del Domingo de la Montaña cuando además celebrábamos el Día de la Madre.

Aún recuerdo muy nítidamente como íbamos a la finca La Hormiga en la parte de detrás de la camioneta de mi padre, en donde siempre estaba la madre de todas nuestras madres:
La abuela Isabel, de quién hay que excavar profundamente en los cimientos de la memoria para recordarla sin mandil; costumbre que heredó mi madre y que ha mantenido hasta que sus manos decidieron que ya no lo necesitaba y se negaron a dejar que anudase sus cordones a su cintura.

Luego empezó a celebrarse ese día en casa de mis padres. Todo el mundo traía sus platos: tortillas, ensaladilla, bacalao, patatas bravas, tarta,...
¡Y como no! La panceta y las sardinas. Esas no podían faltar, como tampoco el vino y la eterna pugna por decidir cuál era el mejor: el que traía Manolo que estaba al mando de la barbacoa, o el que traía Agustín.

Este año en cambio no habrá romería ni juegos de las siete y media.

Este año ni tan siquiera podré felicitar a mi madre, pues no podré verla a pesar de que aún está ahí.

Cómo dice la canción de Manuel Carrasco, *"... qué bonito es saber que siempre estás ahí, quiero que sepas que siempre te voy a cuidar..."*.

Hoy quiero compartir una fotografía de otro tiempo, en la que mi madre está como casi tod@s la recordáis. Junto a sus hermanas en un Domingo de la Montaña, en el Día de la Madre.



¡FELICIDADES A TODAS LAS MADRES!